La mayoría de personas en la
actualidad está on-line durante la
mayor parte del día. Estamos, mi incluyo porque soy un geek, frente al computador o conectados a través del celular
respondiendo un e-mail, actualizando nuestro
status del Facebook, revisando lo que han publicado nuestros seguidores en el
Twitter, pineamos una imagen en
Pinterest, subimos una foto en Instagram, notificamos nuestra ubicación a
través de Foursquare y/o mandamos un mensaje a través del WhatsApp. Estamos
conectados a través de una o más redes sociales al mismo tiempo. Entonces, ¿en qué momento interactuamos con el otro
cara a cara?
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"Que te voy a meter ese celular en el orto" |
Obviamente, si uno no sabe en qué
momento desconectarse y disfrutar de una buena conversación o la compañía de
los amigos y familia, entonces esta conectividad afectará nuestras relaciones
personales. Terminaríamos como el de la caricatura, increpando al otro por un poco
de atención para poder conversar a la "vieja usanza". Algunos podrían decir que
hoy en día nos preocupamos más por nuestra vida virtual que por la “vida real”.
A mí me ha pasado que he estado en la sala con mi familia y todos estábamos
revisando el celular y nadie conversaba. Si eso no te ha pasado, entonces no
podrás decir que no has leído en tu Facebook notificaciones de amigos que están
en la playa o en una discoteca contándonos lo bien que lo están pasando. Me
pregunto si realmente es necesario dar a conocer que estamos gozando en la
playa. En mi caso prefiero nadar todo el día, disfrutar de un
ceviche o unas cervezas y desconectarme de todo.
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Hablen entre ustedes |
Bueno, pero no todo es negativo en
este tipo de comunicación 2.0. También hay cosas positivas: Genera proximidad,
se borran las fronteras y la comunicación es inmediata. Por ejemplo, cuando
estaba enfermo en Haití, lo cual era usual los primeros seis meses, me
comunicaba a través del Whatsapp con alguien súper especial para mí. Cada
fiebre que me mandaba a la cama era el fin del mundo, pues con 40º C en Puerto
Príncipe, el calor era insufrible. Además, ya saben que para la mayoría de los varones cualquier enfermedad puede hacernos sentir que nuestra hora se acerca. Para mi
buena fortuna, al otro lado del Whatsapp tenía a una persona que me mandaba
mensajes de aliento. Cuando leía lo que me mandaba sentía el cariño, la comprensión
y me hacía sonreír. Esto no hubiera sido posible hace 30 años atrás porque ella
está en Europa con 6 horas de diferencia horaria, pero ahora la comunicación se
dio al instante.
A modo de conclusión quiero decir
que en este tipo de comunicación hay cosas positivas y negativas. Todo depende
de nosotros. Tenemos que aprender a desconectarnos, saber escuchar, ser
empáticos, apagar la PC o el celular y disfrutar de la compañía de los otros.
Si uno se divierte o escucha al otro atentamente no podrá publicar lo que estás
haciendo, la alegría te demandará toda la atención, pero si igual terminas en
una reunión con tu familia o amigos y todos están revisando el celular.
Entonces, te dejo una propuesta que podrías aplicar. Propón lo siguiente: Poner
el celular en la mesa y la primera persona que lo utilice tendrá que pagar una pizza
o lo que prefieras.
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Pon tu celular aquí y el primero que lo use paga la cuenta |