jueves, 13 de diciembre de 2012

Mi primera perrita


Cuando llegué a Puerto Príncipe, el 5 de septiembre de 2012, no pensaba que me convertiría en papá. Sí, padre de una hermosa perrita llamada Alé. Llevaba una semana en Haití y mi roomie chilena, Javiera, me hizo bajar a la primera planta, dónde vive la madame que arrienda nuestra casa.

La escena que vi en ese ambiente fue terrorífica. Miles de animales enjaulados, pavos, gallinas, gallos, etc. Sin embargo, la que estaba peor era una perra llamada Puzy. Ella estaba encadenada, y amarrada a un palo. Lo único que comía era pan frío y agua. Hace una semana nos enteramos que murió, algo que esperábamos por el trato que recibía.

Javiera me contó que la madame había recogido una nueva perra, Sue, la vi y me dio mucha pena y le dije al tiro: “llevémosla a la casa para darle algo de comer”.  Sue se convertiría en Alé. Es su nombre latino-haitiano. La historia de porqué le pusimos así tiene dos versiones. Una es porque Alé es la primera palabra que aprendí en Kreyol, significa ¡vamos! La otra versión dice que ese nombre se lo debe al antiguo Director Ejecutivo de América Solidaria Haití (Ale)sandro Lodi.

Al principio teníamos que secuestrar a Ale, entrar silbando para que nos reconozca, y perseguirla hasta atraparla porque no venía así nomás a nuestra casa. La primera vez que la alimentamos estaban en casa la mamá y la tía de Javiera (Juana y Cecilia respectivamente). Entre los cuatro intentamos darle de comer un poco de leche. Nos costó un mundo hacer que tome algo de leche. Solo el cariño y experiencia de Juana pudo con los miedos de Alé, creo que ella no comprendía porque estos humanos le hacían cariño y le daban de comer.

Juana logró que Alé comiera por primera vez

Pasaron los días, Juana y Cecilia se regresaron a Chile, no sin antes comprarle comida y un collar para Alé. Esos fueron los primeros regalos de nuestra linda perrita. Fue muy complicado darle de comer en un principio. No podía morder, nunca en su vida lo había hecho. Tuvieron que pasar 2 meses antes de que probara sus primeros bocados sólidos. Al principio le dimos atún, y los enlatados que dejaron Juana y Cecilia.

Alé no podía/ sabía morder
Esta experiencia de ser padre es desgastadora. Yo siempre he querido tener hijos, y aún lo quiero, pero pensaba dejarle la carga del cuidado de los niños a una nana, y de pronto el tema de la disciplina a mi futura esposa para solo encargarme de jugar jejejeje. Joder, recuerden que nunca había hecho nada en la vida y que soy un perezoso. Luego de tener a Ale, he visto que el tema del cuidado y disciplina es demasiado grande. Es un aprendizaje que es mejor hacerlo de a dos, definitivamente, esta experiencia me ha marcado y sé que me ayudará en el futuro.

Con Alé aprendí lo complicado que pueden ser matar garrapatas, hacer sopa, lo duro que es ver a tu mascota (hija) enferma. El día que la bañamos por primera vez pensamos que se nos moría. Terminó tumbada en el piso moviendo las dos patas derechas. Ese tic ya lo habíamos notado, pero no le prestamos importancia. Luego de ver esa escena pensé lo peor, ya había pensado dónde enterrarla, vestirme de luto y llorar a mares.

Fucking garrapatas púdranse en el fuego del infierno jejeje

Por suerte, no le pasó nada, sigue vivita y coleando J Sin embargo, los movimientos de las patas derechas nunca desaparecieron. Por el contrario, se intensificaron. Eso nos llevó a hacer una búsqueda de veterinarios en Puerto Príncipe. Conseguimos dos teléfonos, pero aún no hemos llevado a Alé al veterinario porque no tenemos el dinero suficiente para pagar una consulta, análisis y vacunas. Hemos solicitado un dinero extraordinario por mascota, pero nos lo negaron. Lo cual me parece muy injusto porque en otra casa sí recibe un fondo para ello.

La amiga de la mamá de Javiera, Carolina, se apiadó de Alé desde Chile. Vio unas fotos que colgué de la perrita por Facebook y ofreció contactarnos con un veterinario en Chile, nos pidió que le colguemos un video, eso hicimos, y diagnosticaron distemper…. El mundo se nos cayó!!! Yo pensé en lo peor, de nuevo alistaba mi traje de luto y me preparaba para ponerle una inyección letal a mi pobre Alé. Dale, puede que dramatice, pero siempre escuche que esa enfermedad es mortal.

Carolina, el ángel de la guarda de Alé, nos aconsejó darle de tomar sopa, hacerle mucho cariño y que no nos preocupemos porque la perra se ve feliz. Lo cual es cierto, todas las mañanas le doy el desayuno y basta que abra la puerta y me mueve la cola. No deja que le llene su plato de comida por lo alborotada que se pone. Lo mismo pasa en las tarde cuando llegamos a casa, ella sale a nuestro encuentro y le mueve la cola a los 5 habitantes de Delmas 56.

Nuestro último logro, de hace un par de semanas, es que Alé se quede a dormir en nuestra terraza. Le pusimos una toalla y ahora duerme feliz y moviendo la patita. Mi hermano, Pablo, se burla de todo. Vio este video de Alé: http://www.youtube.com/watch?v=h9eSpfO5wUc&feature=share y lo relacionó con una canción de los Pericos: (http://www.youtube.com/watch?v=c_dPQ5Jb4GA&feature=youtu.be) jejeje. pablo, eres un cabrón, pero muy graciosa tu acotación.

No sé qué vaya a pasar con Alé, espero que viva mucho tiempo y que pueda verla mejor. A mí me hace ilusión sacarla a pasear, nunca he paseado a un perro. Quisiera verla feliz y que no tenga miedo de salir a la calle con su correa de paseo que le trajo Javiera de Chile. Espero que ella no relacione la correa a su pasado donde fue torturada. Quiero salir con mi perrita por las “silenciosas” calles de Puerto Príncipe.

Sé que aún me quedan 9 meses en Haití, pero despedirme de Alé será todo un tema, que seguro ya se los contaré.

 Buen finde!

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Día internacional del voluntario


El 5 de diciembre se celebra el día internacional del voluntario, y como era de esperarse he recibido los saludos de varias personas. También he saludado a mis valientes compañeros que me acompañaron en el voluntariado de MAGIS Posadita. En mi bandeja de correos encontré mensajes de todo tipo, pero hubo uno que me llegó al corazón. Hablaba del voluntario como un ser humano que tiene altibajos, pero que a pesar de las tristezas y fragilidades, se levanta y es capaz de ayudar a otros.

5 de diciembre. Día internacional del voluntario y mi tercer mes en Haití

Este mensaje me inspiró a hacer honesto conmigo y con ustedes. No creo que haya voluntarios (personas) que sean SUPERMAN. Todos en algún momento sufrimos, tenemos miedo. Por ello, hoy compartiré con ustedes algunos temores que he padecido en Haití. Cómo he mencionado en anteriores entradas, la vida acá no es fácil. Menos aún si estaba acostumbrado a no hacer nada y tenerlo todo sin el mayor esfuerzo, salvo el de sacar la tarjeta de crédito o el efectivo para pagar.

1.       Primer tap tap que tomé solo. Desde que he llegado acá a todo le he dicho sí. Sí a las fiestas, sí a los paseos, sí a las aventuras. Llevaba dos semanas acá y se celebraban las fiestas patrias chilenas (18 de septiembre) y mi compañera de trabajo no se animaba a ir. Entonces, si quería ir de fiesta, tenía que ir solo. Ella me acompañó hasta Kafú aeroport y de allí me fui solo hasta Log Base. Desde que me subí al tap tap hasta que me bajé no paré en mandarle mensajes a Javiera. En mi mente pasaba que me iban a secuestrar (cosa que es posible acá), que todo el mundo me veía, lo cual es cierto porque era el único blank. Solo atiné a rezar una oración que ahora no recuerdo, pero que mi mamá siempre la recita de paporreta cuando está nerviosa. Finalmente llegé a mi destino, me encontré con Javi y celebré mi primera incursión en tap tap bailando una cueca. Si no me equivoco, la cueca se llamaba la consentida.

2.       Bullyng en el bus. Antes de mi primer mes en Haití Cherie tuve mi segundo incidente tenebroso. Me subí al bus para devolverme del trabajo a mi casa y tres haitianos me hicieron bullying. Al parecer, empujé a uno de ellos cuando subí y éste me miro con cara de pocos amigos. Ambos estábamos parados cuál cobradores de coaster, en las escaleras. Cuando de pronto me toma del brazo y me dice ou (blank) hasta las huevas, mwen (negro) bueno. Él y sus otros dos compañeros me comenzaron hablar en Kreyol, yo entendía poquísimo y eso daba más miedo. Me hueveaban, me decían que les pagara el pasaje, que les diera dinero. Todo esto lo supe porque uno de ellos me hablaba en inglés y así pude entender. Sin embargo, el que estaba a mi costado, y creo que empujé, siempre me miraba mal. Yo alucinaba que en cualquier momento me lanzaba del bus, peor aun cuando me preguntó por un precursor de la independencia de Haití y a mí se me ocurrió decir el nombre de un jugador de fútbol francés. Por suerte, yo intentaba hablar en kreyol y una señora lo valoró y me ayudó para que me dejaran de molestar. Sin embargo, fue la media hora más tenaz que he tenido hasta el momento. Recién allí me di cuenta de que haga lo que haga siempre seré un blank y siempre debo tener cuidado porque soy vulnerable.

3.       Tap taps para ir a la casa de los otros voluntarios de América Solidaria. Antes de cumplir los tres meses he aprendido a moverme con tranquilidad por Puerto Príncipe y he logrado viajar a Aken solo. Sin embargo, la primera vez que hice esas cosas me cagué de miedo. En ambos casos me armé de valor para poder celebrar los cumpleaños de otros voluntarios y no quedarme encerrado en casa. Volví a rezar la oración que mi madre recita cuando está nerviosa. Por ejemplo, cuando me iba para Aken pensé más de una vez que me pasaría del camino porque la van en la que me iba se desvió del camino que conocía, paró para que la gente almuerce y para que la gente usara los “baños”. Es más, una haitiana me dijo avísale (hazle recordar) al chofer que me bajaría en Aken. Eso me daba la sensación de que en cualquier momento me pasaría de pueblo. Por suerte, no fue así y llegué a mi destino con el regalo de la cumpleañera intacto.

Hay más historias que podría contar, pero retomaré la idea inicial para cerrar esta entrada. Yo me hice voluntario en Haití para aprender a vivir fuera de la burbuja de comodidades que tenía en Lima y que podría tener en cualquier lugar de América Latina, esa fue mi apuesta y no me he equivocado. Sin embargo, no todo es color de rosa. Vivir en Haiti cherie es complicado, hay momentos en que lo paso fatal, emocionalmente hablando, y que necesito de mis compañeros de casa, de mis amigos de Lima, mi familia o de esas personas especiales que están en España, Argentina o Canadá. Eso me devela que no soy SUPERMAN, ni SPIDERMAN (joder y yo que pensaba que mi kriptonita era el aire acondicionado). Solo soy un simple mortal bonachón, que tiene muchas ganas de ayudar, pero que hasta ahora he recibido más de Haití que lo que yo le he dado a este maravilloso país.
Espero poder contar mis aventuras y desventuras en este lugar maravilloso, pero por ahora solo me queda decir Au revoir.

jueves, 29 de noviembre de 2012

Haití cherie


Estoy a punto de cumplir tres meses en esta isla maravillosa, llamada Kiskeya (nombre nativo para la isla La Española). Día a día he aprendido a querer y odiar a Haití, tal y como me pasa con Lima, mi ciudad natal, a la cual extraño a mi manera. Con ello, he aceptado mi condición de residente en Puerto Príncipe. No hay manera de que me escape al tráfico infernal, a los olores intensos, de que me molestan por ser blank o porque no hablo kreyol, de estar encerrado en casa de lunes a viernes cuando anochece. Haga lo que haga estoy viviendo en mi Haití cherie (Haití querido).

Imagen de una plícula titulada Haití Chérie

Uno siempre tiene aventuras en Haití, ya sea de las positivas o de las negativas. Lo importante es vivirlas y llegar a un nuevo aprendizaje. Hay que dejarse llevar por las olas y si sientes que te ahogas, seguro aparecerá alguien que te apoye. Así pasa en Haití, y sino recuerden lo que me ocurrió en Aken hace unas semanas (http://cjaureguip.blogspot.com/2012/11/el-finde-mas-bizarro-que-he-tenido-en.html)

El solo hecho de salir a la calle es una aventura porque el tráfico es horrible, se te meten las motos, tap taps, camionetas y no sabes en qué momento vas a chocar o ser atropellado. Sin embargo, cuando viajas en el transporte público encuentras gente que te sonríe, que se arrima para que otro pueda sentarse. Claro, no todo es color de rosa, también hay otros que te molestan porque eres blank y cuestionan el por qué estás acá, por qué no hablas el idioma del país o por qué no conoces su cultura. Confieso que en mi infinita ignorancia cuando me preguntaron por Dessalines, un precursor de la independencia haitiana, yo pensé que hablaban de un jugador francés de fútbol. Hombre, si los haitianos son tan fanáticos al fútbol, cualquiera se equivoca… o ¿no?

Jean Jacques Dessalines

Marcel Desailly

Las estudiantes del colegio República de Chile me hicieron buylling porque les dije que Mwen pale Kreyol pity pity (Yo hablo poquito creole). Me decían y por qué no vienes a las clases, nosotras te enseñamos. Yo fui a ese colegio acompañando a Fredy, un compañero chileno que trabaja en la reconstrucción de ese colegio. Mi misión era grabar y entrevistar a algunas niñas para hacer un video en el que se mostrase el día a día de la escuela. Al final, se creó tanta confianza entre las niñas y yo que comenzamos a molestarnos mutuamente. Ellas cantaban una canción de Wanito, blokis (http://www.youtube.com/watch?v=pu3kG8BdQsA) y yo me ponía a bailar. Yo cantaba una salsa y ellas bailaban.

Mis últimas aventuras fueron irme solo hacia Aken y La Plaine en estos dos últimos fines de semana. En esos lugares hay casas de voluntarios de América Solidaria. Obviamente, me iba a fiestas. Hasta ahora llevo un record, todos los fines de semana he ido de fiesta y bailado anpil anpil. No me importó irme solo hacia otro pueblo, tomar 5 tap taps por lugares donde nunca había pasado. No quería quedarme enjaulado en casa. El viernes pasado ante de ir a La Plaine, Gerardo (mi nuevo compañero de casa) me dijo que parecía un león enjaulado. Le dije, mira a tu alrededor. Estábamos encerrados, dentro de la casa un viernes por la noche.

El candado de la casa... Lion security
@Foto: Gerardo Gazmuri
En este periodo de tiempo he tenido muchos encuentros y desencuentros conmigo mismo, he podido conocer gente de primera que me ha dado la mano en momentos que lo necesitaba, he descubierto lo valioso que son las redes sociales en un lugar donde no conocía a nadie y no ser tan egoísta porque a la larga uno es un ser social y necesita interactuar con otros. Haití me ha dado esas enseñanzas de vida en este corto tiempo. Esa es una razón por la cual he comenzado a querer tanto a Haití (m te kòmanse renmen Ayiti anpil anpil)

martes, 20 de noviembre de 2012

El mega reality de América Solidaria Haití


Si han seguido mi blog sabrán que postulé a inicios de este año a América Solidaria, una fundación chilena que te envía a trabajar a un país distinto al tuyo. Fui seleccionado para trabajar en Haití y tuve un período de formación como voluntario en Chile. Allí hablaban de que aprendería un idioma nuevo, que tendría problemas con la convivencia. La verdad nunca le presté atención a ese tema hasta que sentí en carne y hueso lo complicado que era eso. Hay muchas cosas en las que uno tiene que pensar antes de decir algo porque puede herir sensibilidades sin querer queriendo. Hay que abrir los ojos y la mente para conocer a las personas que tienen hábitos y costumbres distintas a uno.

Ya llevo dos meses y medio en la isla, y la sensación que tengo es que vivo un reality. (La introducción de the big brother. Tendré que buscar una canción para este reality) Siempre pienso que hay cámaras en cada una de las habitaciones de la casa. Quizá esta sensación se potencia porque se puede escuchar algunas conversas de nuestros vecinos, los directivos de América Solidaria Haití, y por ende ellos también escuchan nuestras conversas. Mi casa, además, tiene otra peculiaridad, es habitada por personas de cuatro nacionalidades: dos chilenos (Javiera y Gerardo -finalmente llegó  el último integrante de la casa Delmas), una ecuatoriana (Romina), una boliviana (Claudia) y un peruano (quién escribe). Esta característica hace que las dinámicas de la casa sean distintas cada día porque cada uno viene con un background diferente.

En Haití hay cinco casas de América Solidaria. Una casa de directivos, tres casas de voluntari@s en Puerto Príncipe y una casa de voluntari@s en Aquin. A mi parecer cada una de las casas vive su propio reality, con dinámicas propias. Sin embargo, hay momentos en que el reality de las cinco casas se vuelve un mega reality, el de América Solidaria Haití. Por ejemplo, cuando se organizan fiestas o cuando las chiquillas de Aquin vinieron a la casa Delmas 56 para tener sus clases de Kreyol con el MAESTRO Reginal.

Haré una breve descripción de cada una de las casas para que conozcan a grandes rasgos a todos los personajes, no ahondaré en detalles porque no he pedido permiso para mencionarlos en esta entrada. La casa de los directivos está subdividida en dos. Una casa en Delmas 56 y otra casa en Delmas 83. En la primera viven 6 personas: 3 chilenos, 1 haitiana, 1 boliviana y 1 española. En esta casa se realizan parrilladas (asados), las reuniones con todos los voluntarios y se organizan campeonatos de Play Station. Mientras que en la segunda casa vive una pareja de esposos chilenos, ella trabaja en la casa Delmas 56 y él trabaja en Fé y Alegría.

La casa de los voluntarios de Delmas 56, la casa de los escorpiones y de Gerardo (que es Acuario), no ha organizado muchas reuniones, solo dos tonos (fiestas) que tienen muchas historias, algunas dignas de una entrada propia. Además, en los meses en los que estoy, esta casa ha servido para alojar a muchas personas cuando no hay espacio en la casa de los directivos. Nuestros invitados aportan mucha alegría y nuevas historias  a la casa. Esta casa está bien localizada, tenemos cerca 1 supermercado y un restaurante como San Antonio (http://www.pasteleriasanantonio.com/) llamado Epidor. Si bien es cierto, Delmas es una avenida caótica, nuestra casa está en un lugar súper ficho (cuico para los amigos chilenos).

La casa de Techo ubicada en Delmas 75 está habitada por tres voluntarios de América Solidaria. Una peruana, un chileno y una boliviana. Además, allí viven dos haitianos, un uruguayo y una pareja que no recuerdo de que nacionalidad son. Esta casa es la más nueva, tiene menos de un mes y las relaciones de esta casa están entre la otra casa de Techo, ubicada en Delmas 83, las oficinas de Techo, y mi casa. Muchas veces han venido a visitarnos para almorzar o pasar el tiempo juntos acompañados de varias prestige (cerveza haitiana). Por cierto, voten por mí en el concurso de Facebook de Prestige beer (https://www.facebook.com/PrestigeBeer/app_451684954848385)

Háganse fan de Prestige beer y luego dénle a vote para que me den más puntos

La casa de la Plaine, es la segunda casa de voluntarios en Puerto Príncipe. Allí viven siete chilenos, cinco de ellos trabajan en la Klinik (una clínica haitiana) y los otros dos trabajan en un colegio. Esta casa está como a una hora y media de la mía en tap tap. Por lo general, es aquí que se organizan las fiestas, aunque en noviembre, mi casa, le robó el protagonismo porque celebramos nuestros cumpleaños. La zona en la que viven es más campestre y menos caótica que las casas de Delmas. Además, están mucho más en contacto con sus vecinos y alejados de los directivos. Eso, a mi parecer, les da muchas más libertades.

La casa en Aquin es habitada por 3 chilenas, las protagonistas de una entrada anterior (http://cjaureguip.blogspot.com/2012/11/el-finde-mas-bizarro-que-he-tenido-en.html). Ellas están a cuatro horas de Puerto Príncipe en tap tap o a tres horas en camioneta. Esta casa está cerca de la playa y lejos del bullicio capitalino. A mí me encanta esta casa, no solo porque Mwen renmen Aken (Yo amo Aquin), también porque las anfitrionas son muy amorosas. Además, tienen unas camas espectaculares que me hacen sentir que me levanto en Lima.  Ellas al estar alejadas de las otras casas se enteran de lo que pasa en los otros realities cuando reciben visitas o chatean por Facebook. Ellas tienen sus propias dinámicas con las cooperantes, sus amigos cristianos, los cubanos (quienes trabajan en un hospital cubano-venezolano), la vendedora de pan caliente (alias pen cho)  y los haitianos que habitan en sus puertas.

Como mencioné antes, existen dinámicas propias de cada casa, pero el mega reality de América Solidaria se da cuando hay interacción entre las casas. Así que si les gustó la explicación de este reality y quieren enterarse de algunas historias que pasan por aquí, comenten este blog, manden sugerencias de temas que pueda escribir. Ayuden a este humilde servidor a inspirarse y no dejar que las historias mueran por falta de retroalimentación. Es muy importante su feedback para mí.


Los quiero

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Una pequeña gran frustración: mwen pa pale kreyol (yo no hablo creole)


Luego de dos meses y una semana en la isla ya siento la necesidad de hablar creole. No solo porque es importante para mi trabajo y para la vida cotidiana, también para poder comunicarme con las diferentes personas con las que me cruzo en la calle. Por ejemplo, hoy estuve en un colegio y las niñas de la ecole Republique de Chili me molestaban, me decían porque no me quedaba en la escuela para aprender creole. También se burlaban de mí porque hablaba piti piti (poco poco) creole. Yo no podía responderles y tampoco las entendía, tuve que esperar a que Fredy, un compañero de América Solidaria, me tradujera lo que me decían.

Yo con unas haitianas de un campamento

Hasta ahora le había sacado la vuelta al idioma, me comunicaba en inglés o español con los haitianos de mi trabajo, pero desde la semana pasada le prohibieron al personal de GARR que me hablen en otro idioma que no sea creole. Ha sido duro, pero he podido dejarme entender, al menos eso creo. El día de mi cumpleaños logré que una haitiana me ayudara a embarcarme en el tap tap que me llevaría a mi casa porque no tenía idea de dónde cogerlo y nadie me podía dejar en mi hogar. Otro pequeño gran triunfo fue, hace un par de semanas, cuando fui a una maché (mercado) en Aken y compré cosas e incluso pude hacer que me rebajaran el precio de unas verduras.

Por momentos es frustrante no poder hablar el creole de manera fluida. Recuerdo mi primer día en GARR, fue un día súper monse (aburrido) porque no hablé nada, solo revisé archivos de la PC. Miraba a mis compañer@s de trabajo y sonreía, pero no interactuaba con ellos. Sin embargo, desde el segundo día descubrí que con algunos podía hablar en inglés y con otros en español. Fui feliz y podía hablar, comunicarme. Ojo, es muy importante para mí poder relacionarme con las personas, soy comunicador, no puedo estar sin hablar sentado frente a un ordenador, imposible!!!

En algún momento pensé porqué el inglés no era el idioma oficial de las ONG’s, de la gente que trabaja en cooperación. Luego de pensarlo, me golpeé yo mismo por yanquee. No se puede uniformizar el mundo, se perdería lo bonito de la diferencia. Además, que el inglés, a mi parecer, es un idioma frío, en el que los sentimientos no se reflejan. Al menos no como las lenguas romances. Esto puede ser muy contradictorio para las personas con las que vivo o para varios voluntarios que me molestan porque utilizo muchos anglicismos.

Con el look turista y hablando en inglés no disfrutaré a  plenitud esta isla

La contradicción tiene, creo yo, una explicación que se basa en mi experiencia de trabajo en Lima y en mis estudios universitarios. En los trabajos en los que laburé se apreciaba mucho que hablara y escribiera en inglés. Lo mismo me pasaba en la Universidad, si podía leer textos en inglés tenía acceso a más conocimiento. Por lo tanto, siempre había pensado de que me bastaba el inglés para poder comunicarme en cualquier lugar del mundo. Incluso los másters a los que apliqué – en Bélgica y Holanda – me pedían inglés.

Imagino, que por todo este background que menciono, la razón por la que utilizo muchas palabras del inglés. En Haití llegé al extremo porque cuando intento hablar en creole y no conozco una palabra lo primero que se me viene a la mente es la palabra en inglés. Por ello, varias voluntarias me huevean (me molestan) y me pusieron de mote Sharpey. Es un derivado de sharpener (tajador). Utilicé el inglés para ponerme de acuerdo con una compañera chilena para saber si es que hablábamos de la misma cosa.

El idioma se ha vuelto en todo un tema para mí. Lo considero como un nuevo reto para mí, como lo fue lo de lavar ropa a mano. Estoy seguro que con la práctica y con mucho empeño lograré vencer esta barrera idiomática y podré interactuar con mucho más personas.